Los conservadores de edificios singulares son conscientes de las dificultades para mantenerlos en buen estado, guardando su aspecto original y sin modificar su estructura.
Además la prevención de daños es fundamental, porque la reparación es costosa y difícil.
Por último, es necesario hacerlo con métodos no tóxicos, para evitar riesgos a sus moradores o visitantes.
Los principales riesgos a controlar son: