La adaptación de las aves al entorno urbano ha llenado nuestras ciudades de palomas, estorninos, etc., convirtiéndose en vectores de enfermedades, y originando daños importantes en fachadas, monumentos, subestaciones eléctricas, etc.
Para proteger contra los efectos de las aves se utilizan:
Su aplicación conjunta, con medios que pueden exigir trabajos verticales, permite proteger monumentos, subestaciones o fachadas, incluso en caso de grandes superficies o dimensiones (catedrales, almacenes, etc.).